La ONU ha emitido una alerta sobre las serias dificultades para acceder a las zonas más golpeadas por la reciente riada en el norte de Nepal. Un municipio permanece completamente incomunicado, y la ayuda se está enviando a través de helicópteros mientras se intensifican las labores de búsqueda de cientos de desaparecidos.
Lila Pieters Yahia, coordinadora residente de Naciones Unidas en Nepal, informó que el Gobierno ha desplegado 13,295 efectivos de seguridad en varios distritos para asistir en el rescate. Sin embargo, la destrucción de más de 35 puentes y el deterioro de alrededor de 40 kilómetros de carreteras dificultan el acceso a las comunidades más afectadas.
La situación se complica aún más, ya que el último informe de la Policía nepalí revela que se han recuperado 389 cuerpos, mientras que 910 personas, incluyendo 517 extranjeros, siguen sin contacto. En la frontera con China, se han confirmado tres decesos y 558 personas no han podido ser localizadas. Las autoridades no han podido determinar la situación de los desaparecidos, ni si están sepultados o fueron arrastrados por el río.
Ante el riesgo de nuevas inundaciones, el Gobierno ha instado a la población a mantenerse alejada de las riberas del río Bhote Koshi. Se estima que unas 10,000 familias requieren asistencia inmediata, y el suministro eléctrico en la región se ha visto interrumpido en un 10%. La ONU ha liberado 2 millones de dólares para ayuda humanitaria, mientras las gestiones continúan para identificar a las víctimas y proporcionar el apoyo necesario a las comunidades afectadas.




