La presidenta de la Corte Penal Internacional (CPI), Tomoko Akane, reafirmó la independencia del tribunal en respuesta a las sanciones impuestas por Estados Unidos contra varios de sus jueces y fiscales. En un pronunciamiento desde La Haya, Akane aseguró que la CPI no tiene enemistad con ningún país ni régimen, subrayando su misión de investigar y juzgar crímenes internacionales graves sin sesgos políticos.
Akane también se enfrenta a desafíos adicionales, como una orden de detención emitida por Rusia relacionada con la orden de arresto contra el presidente ruso, Vladímir Putin, por la presunta deportación ilegal de menores ucranianos. La presidenta de la CPI enfatizó que las operaciones del tribunal no están dirigidas contra gobiernos específicos, sino que buscan justicia para las víctimas de crímenes internacionales.
A pesar de las sanciones, Akane solicitó al Gobierno japonés mantener su apoyo al tribunal y hacer uso de su relación con Estados Unidos para abogar por la legitimidad de la CPI. La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, también ha estado en contacto con Washington y otros países para fortalecer el respeto a la ley internacional y reducir las tensiones.
La presidenta de la CPI concluyó que las acciones contra la Corte representan un riesgo para los principios del Estado de derecho y que, para muchas víctimas, la CPI es su última esperanza de justicia. Aseguró que «la CPI no se rendirá jamás» y que la justicia, en última instancia, prevalecerá.



