Liberia ha experimentado una situación inusual en sus recientes deportaciones desde Estados Unidos, ya que solo 15 de los 20 migrantes desembarcaron la semana pasada. Este incidente se produce en el contexto de la política migratoria del gobierno de Donald Trump, que busca repatriar a ciudadanos extranjeros que no pueden ser enviados a sus países de origen por razones legales.
El vuelo que llegó a Liberia tenía como destino el empobrecido país del oeste africano, que se ha comprometido a recibir hasta 1.200 deportados en un año. Sin embargo, según fuentes gubernamentales en Monrovia, cinco de los migrantes decidieron no desembarcar, lo que generó confusión sobre su paradero. El ministro de Información liberiano, Jerolinmek Matthew Piah, indicó que no se les entregó a las autoridades locales.
A pesar de la falta de información sobre los cinco migrantes, se ha reportado que fueron enviados a Guinea Ecuatorial, desde donde Washington ha deportado a más de 50 personas desde noviembre. Este país y Ghana se han convertido en puntos clave para la repatriación de migrantes africanos, quienes son dirigidos rápidamente a sus naciones de origen.
El gobierno de Liberia ha aclarado que los deportados tienen la libertad de salir del país o solicitar asilo. Aunque se ha mencionado que Estados Unidos realizó un pago de 5 millones de dólares a Liberia por su cooperación, Piah enfatizó que el país no gastará recursos en los deportados y que la responsabilidad financiera recae en el gobierno estadounidense.




