MÉXICO.- Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, ha optado por una nueva licencia indefinida justo cuando estaba a punto de retomar su cargo, tras ser señalado por Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico. Esta decisión se produce a pocos días de que la justicia estadounidense solicitara su arresto y extradición por su supuesta conexión con el cártel de Sinaloa, fundado por Joaquín «Chapo» Guzmán.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expresó su apoyo a la decisión de Rocha de no regresar al poder, resaltando que era lo más conveniente para Sinaloa. A pesar de que Rocha ha negado cualquier asociación con el crimen organizado, su intento de volver a la gobernatura generó una oleada de críticas, incluso de sus aliados en el partido Morena.
El congreso de Sinaloa decidió, por unanimidad, aceptar su separación del cargo, mientras que Yeraldine Bonilla, secretaria de Gobierno, asumirá temporalmente el puesto. El ambiente político se tornó tenso tras el anuncio de Rocha de regresar, lo que provocó reacciones adversas de la presidenta y otros líderes del partido, quienes manifestaron su desaprobación.
A medida que se desarrollan los acontecimientos, se espera que el congreso elija un gobernador interino pronto. Con esta situación, se abre un nuevo capítulo en la política de Sinaloa, que enfrenta presiones tanto internas como externas, especialmente en un contexto donde el narcotráfico sigue siendo un tema candente en la agenda nacional.




