El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció un ambicioso plan que destinará 3,000 millones de dólares a la educación, equivalente a más del 8% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Esta inversión, que triplica el gasto de administraciones anteriores, busca posicionar a El Salvador como el líder en inversión educativa en Latinoamérica.
El anuncio se realizó en el Estadio Nacional Jorge ‘Mágico’ González, donde Bukele se dirigió a unos 30,000 jóvenes estudiantes del sector público. Además de la inversión general, el mandatario destacó un programa de becas universitarias que beneficiará a 50,000 alumnos, con financiamiento de 100 millones de dólares por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Este apoyo busca garantizar que la educación no dependa de un solo gobierno.
Bukele enfatizó que las becas son solo el inicio de una serie de programas destinados a ayudar a los jóvenes salvadoreños a acceder a la educación superior. También anunció planes para un programa de becas en 2025, que solo requerirá que los estudiantes mantengan buenas calificaciones y participen en trabajos comunitarios. Este enfoque, que él denomina como «la mano blanda del Gobierno», contrasta con su política de mano dura contra el crimen.
Desde marzo de 2022, el país ha estado bajo un régimen de excepción debido a una ola de violencia, que ha resultado en más de 92,000 detenciones. A pesar de estas circunstancias, Bukele sigue enfocado en mejorar la educación como parte de su legado, mientras que defensores de derechos humanos continúan documentando abusos en el marco de la política de seguridad pública. La implementación de estas iniciativas educativas y su efectividad a largo plazo aún están por verse.




