La Organización de Estados Americanos (OEA) ha decidido convocar a una reunión de cancilleres para discutir medidas ante la inminente reforma constitucional en Nicaragua, que busca abolir las elecciones y excluir a la oposición del proceso electoral. La resolución fue aprobada por el Consejo Permanente con 29 votos a favor, uno en contra y la abstención de México, en medio de una creciente preocupación internacional sobre la situación política en el país centroamericano.
Esta decisión se produce en un contexto crítico, ya que el Congreso nicaragüense, bajo el control del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, planea implementar cambios que consolidarían su control absoluto. Ortega, quien ha estado en el poder durante más de una década, ha enfrentado críticas por la represión de protestas y el debilitamiento de la democracia, lo que ha llevado a cientos de miles de nicaragüenses a huir del país.
El embajador de Argentina, Carlos Cherniak, enfatizó la urgencia de abordar este asunto, señalando que un régimen que elimina la democracia puede servir como plataforma para organizaciones criminales. Sin embargo, el embajador de Brasil, Benoni Belli, expresó su desacuerdo, argumentando que las sanciones podrían ser perjudiciales y que es fundamental encontrar un equilibrio en la defensa de los derechos humanos.
Hasta el momento, el gobierno de Ortega y Murillo no ha respondido a la resolución de la OEA, de la que Nicaragua se retiró en noviembre de 2023. La comunidad internacional sigue atenta a las próximas acciones y reacciones de los líderes nicaragüenses en medio de este clima de incertidumbre política.




