La amenaza sísmica en República Dominicana plantea un escenario preocupante, especialmente en zonas urbanas densamente pobladas. Ante un posible terremoto de gran magnitud, comunidades en el Distrito Nacional, Santiago y Santo Domingo, donde las viviendas están muy cercanas entre sí y en condiciones estructurales inciertas, podrían enfrentar serias dificultades para recibir auxilio.
Las autoridades han avanzado en sistemas de alerta y regulación, pero el verdadero desafío radica en las miles de edificaciones ya existentes que no cumplen con las normas de seguridad adecuadas. La falta de acceso y el hacinamiento en áreas como La Zurza y San Diego complican aún más las labores de rescate en caso de un desastre.
El país cuenta con reglamentos de construcción y mecanismos de monitoreo, pero expertos advierten que muchas edificaciones fueron levantadas sin supervisión técnica. En este contexto, el Instituto Tecnológico de Santo Domingo ha hecho un llamado urgente para mejorar la calidad de las construcciones y la preparación del ciudadano ante un evento sísmico.
La situación es crítica, ya que un terremoto no solo podría dañar edificaciones, sino también obstaculizar el acceso a servicios esenciales y vías de comunicación. La importancia de planificar y rehabilitar estructuras existentes se vuelve imprescindible, ya que el tiempo para actuar es limitado. La población y las autoridades deben estar preparadas para enfrentar los retos que un sismo de gran magnitud podría traer.




