Luis Abinader ha marcado su gestión en seis años con un panorama mixto de logros y desafíos en República Dominicana. Desde que asumió el poder el 16 de agosto de 2020, en medio de la crisis por la pandemia de COVID-19, el país ha experimentado un crecimiento económico y un incremento en el turismo, aunque la percepción de bienestar entre muchos hogares no ha mejorado a la par.
El gobierno ha logrado estabilizar varios indicadores económicos, destacando un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 12.3 % en 2021, tras una contracción del 6.7 % en 2020. Sin embargo, el aumento de la canasta básica y la informalidad laboral han opacado estos avances, generando una sensación de desconexión entre las cifras macroeconómicas y la calidad de vida de la población.
A pesar de los esfuerzos en infraestructura, educación y salud, persistentes desafíos como la reforma fiscal siguen sin abordarse de manera integral, lo que ha despertado críticas en diversos sectores. El impacto de las reformas y medidas implementadas aún se evalúa, y la necesidad de un enfoque más amplio y efectivo en aspectos tributarios se ha vuelto evidente.
Con la llegada de su segundo mandato en 2024, Abinader enfrenta la responsabilidad de consolidar los logros y abordar las tareas pendientes. La expectativa ciudadana se centra en cómo su gobierno manejará los retos económicos y sociales que aún persisten, marcando un camino hacia un futuro más equitativo y sostenible.



