Una alarmante tendencia se ha revelado en los casos de abuso sexual infantil en la República Dominicana: la mayoría de los agresores son personas cercanas a las víctimas. Este patrón se hace evidente tras una revisión de expedientes judiciales, donde se confirma que la cercanía y confianza familiar han facilitado la perpetración de estos delitos. Solo en 2026 se registraron al menos seis condenas relacionadas con estos crímenes.
Entre los casos más recientes, destaca el de Francis Yoel Terrero Ramírez, alias “Caco”, condenado por el Primer Tribunal Colegiado de Santo Domingo Este por abusar de una adolescente de 16 años. La investigación, realizada por la fiscal María Sánchez, reveló que Terrero, junto a cómplices, embriagó a la menor antes de abusar de ella. Otro caso notable es el de Guillermo González, sentenciado a 20 años de prisión por abusar de una niña desde que tenía siete años, aprovechando la confianza de su familia.
La situación es preocupante, ya que las sentencias de años anteriores también muestran un patrón similar, donde los agresores mantenían vínculos cercanos con las víctimas. En 2020, dos hombres fueron condenados por abusar de una menor de 12 años, con la acusación incluyendo a un tío de la víctima. Este fenómeno de abuso revela la necesidad de una mayor conciencia y educación en torno al tema.
Los expertos sugieren que la educación temprana sobre el cuerpo y los límites es fundamental para prevenir estos abusos. La psicóloga Heidy Camilo enfatiza la importancia de enseñar a los niños sobre sus derechos y los peligros de guardar secretos. A medida que se sigue recibiendo información sobre estos casos, queda claro que la comunicación abierta en las familias es esencial para proteger a los menores y crear un entorno seguro.




