Esmeralda Damiano no pudo contener las lágrimas al celebrar su emocionante victoria en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, donde se coronó campeona en la categoría de -70 kilogramos. La judoca dominicana, visiblemente conmovida, declaró que esta medalla de oro representa mucho más que un trofeo: es un paso más hacia su sueño olímpico.
Damiano se enfrentó en la final a la venezolana Eliana Aguiar, un combate que ella misma describió como menos complicado que la batalla interna que libra diariamente. “Mi mayor rival soy yo”, confesó, refiriéndose a los retos mentales que ha tenido que superar a lo largo de su trayectoria.
La atleta atribuyó su triunfo a la fe y a la tranquilidad que pidió a Dios antes del combate. En un momento emotivo, dedicó su medalla a Dios, a sí misma por no rendirse, a su familia y a todo el pueblo dominicano que la ha apoyado en su camino. Damiano, nacida en Suiza, también recordó el sacrificio de dejar a su familia y amigos para dedicarse completamente al judo en República Dominicana.
La emoción de este triunfo refleja años de disciplina y esfuerzo, donde a menudo la motivación ha sido puesta a prueba. Aunque la medalla de oro es un gran logro, Damiano sigue enfocada en su preparación y en los próximos desafíos que se presentarán en su carrera deportiva.




