En un trágico desarrollo, la República Democrática del Congo (RDC) ha reportado 1,033 muertes a causa del actual brote de ébola, que fue declarado el 15 de mayo. Las autoridades de salud confirmaron que hasta el 21 de julio se han registrado 2,536 casos confirmados, lo que establece una tasa de letalidad alarmante del 40.7%.
El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) indicó que cinco provincias han sido afectadas, siendo Ituri el epicentro del brote. Actualmente, alrededor de 738 pacientes están en aislamiento y 506 han logrado recuperarse. Sin embargo, el INSP destaca que el seguimiento de contactos es insuficiente, lo que pone en riesgo el control de la epidemia.
La situación es crítica, ya que el virus se encuentra en una fase de transmisión continua. Además, se ha advertido que las fluctuaciones en los datos deben ser interpretadas con precaución debido a retrasos en las notificaciones. Este brote se ha extendido incluso a Uganda, que recientemente dio de alta a su último paciente, pero se registraron 20 contagios, 15 de los cuales fueron importados de la RDC.
El ébola, en su cepa de Bundibugyo, no cuenta con una vacuna autorizada y presenta una tasa de letalidad entre el 30% y el 50%. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que el riesgo de expansión del brote es alto en África subsahariana. La RDC enfrenta así su decimoséptima epidemia de ébola, siendo esta la tercera más mortal de su historia, por detrás de brotes anteriores que dejaron miles de muertos.




