Christopher Nolan ha llevado su arte cinematográfico a nuevas alturas con ‘La Odisea’, rodando la película en un formato IMAX de 65 mm que va más allá de un simple recurso técnico. Para el director, esta elección es fundamental para ofrecer una experiencia inmersiva que refleja la grandeza de la epopeya de Homero, donde el espectador es transportado a través de travesías marítimas, tormentas y batallas épicas.
A diferencia de sus obras anteriores, donde el formato IMAX se limitaba a momentos específicos, en ‘La Odisea’ Nolan ha decidido mantenerlo durante todo el metraje. Esta ruptura con su propia tradición busca asegurar que la sensación de inmensidad y grandiosidad acompañe al espectador en cada escena, independientemente de su intensidad emocional. La relación de aspecto 1,43:1 permite que la visión del público se llene completamente, brindando una sensación de profundidad sin necesidad de gafas.
El uso de tecnología IMAX, específicamente el negativo 15/70, implica un nivel de detalle impresionante, multiplicando el tamaño del negativo y ofreciendo una resolución teórica de hasta 18.000 píxeles. Esta calidad visual, que Nolan defiende frente a las producciones digitales, requiere innovaciones técnicas, como un silenciador para las ruidosas cámaras y un sistema de espejos que permite a los actores interactuar durante el rodaje.
Sin embargo, esta ambición técnica conlleva desafíos significativos: solo unas 40 salas en el mundo están equipadas para proyectar el IMAX completo. En España, el público se verá obligado a conformarse con versiones digitales que sacrifican parte de la imagen original. A medida que se acerca el estreno, la expectativa por ver cómo el director ha logrado capturar la esencia de la historia de Ulises en la pantalla grande sigue creciendo.




