En las calles de Nueva York, la final del Mundial 2026 dejó un panorama de contrastes: mientras los aficionados españoles celebraban con alegría desbordante, muchos argentinos lloraban su derrota. La victoria de España por 1-0 sobre Argentina reavivó el fervor futbolístico en la Gran Manzana, que había estado en descenso durante el torneo.
Después del pitido final, grupos de hinchas de La Roja, menos visibles en días recientes, llenaron Manhattan con sus banderas rumbo a Times Square, el corazón del fútbol mundial en esta ciudad. En Central Park, donde se había habilitado un Fan Fest para 50,000 personas, Eric Centeno exclamó: «¡Viva España! Soy latino y, como Puerto Rico y la República Dominicana no están en la competición, apoyo al equipo de mis raíces».
Las reacciones fueron diversas. Florencia Luzinin, una dentista argentina, expresó su desilusión: «Probablemente este sea el último Mundial de Messi». Muchos estadounidenses, tras la eliminación de su selección, habían perdido interés en los partidos, como comentó Chip Parham, organizador de un festival de cine.
Los precios de las entradas también fueron un tema candente, alcanzando promedios de 11,327 dólares, lo que dejó a muchos aficionados fuera del evento. A pesar de los altos costos, el entusiasmo por el fútbol sigue creciendo en el país, evidenciado por el gran número de camisetas y el ambiente vibrante en los bares como el Café du Soleil, que recibió a una multitud para la final.




