Cuando una persona fallece, sus herederos no solo reciben bienes, sino que también pueden heredar deudas. Al aceptar una herencia, los familiares asumen tanto los activos como las obligaciones económicas del fallecido, lo que incluye préstamos, hipotecas y otros compromisos financieros. El abogado Alexis Soto explica que, según el artículo 724 del Código Civil dominicano, aceptar una sucesión implica reconocer todas las cargas que esta conlleva.
A pesar de la creencia popular de que las deudas mueren con la persona que las contrajo, esto no es cierto. Soto aclara que la responsabilidad por las deudas depende del tipo de obligación y las garantías asociadas, como en el caso de préstamos hipotecarios, donde la garantía permanece vigente. Si los herederos deciden continuar con la sucesión, deben seguir realizando los pagos correspondientes para evitar que las entidades financieras ejecuten las garantías.
No todas las deudas necesariamente recaen sobre los herederos, ya que ciertos productos financieros, como préstamos y tarjetas de crédito, pueden estar cubiertos por seguros por fallecimiento. Sin embargo, la cobertura no siempre es automática ni igual para todos los contratos. Es crucial revisar las condiciones del crédito antes de asumir que las obligaciones desaparecen tras el deceso del titular.
Si alguien decide rechazar la herencia, también está renunciando a las deudas asociadas. Por eso, es fundamental que las familias conozcan detalladamente el patrimonio y las obligaciones que quedan pendientes antes de tomar una decisión. La asesoría legal es recomendable para evitar sorpresas que puedan impactar su situación financiera en el futuro.



