Luis Abinader, presidente de la República Dominicana desde agosto de 2020, ha transformado la política migratoria del país en un esfuerzo por fortalecer la seguridad fronteriza y controlar la migración irregular. Desde su llegada al poder, la situación migratoria ha ganado protagonismo, especialmente con la crisis en Haití y el impacto que esta tiene en la nación.
En su primer año, Abinader propuso medidas como el apoyo a la documentación de ciudadanos haitianos y la construcción de hospitales en Haití para aliviar la carga sobre el sistema de salud dominicano. Sin embargo, en su rendición de cuentas de 2022, el enfoque cambió hacia un plan de blindaje fronterizo que incluyó el despliegue de tropas en la frontera y un incremento notable en las deportaciones de extranjeros en situación irregular. Para 2023, se reportaron 171,000 deportaciones, un aumento del 102 % en comparación con el año anterior, reflejando un cambio significativo en la estrategia del gobierno.
El 6 de abril de 2025, Abinader presentó un ambicioso paquete de 15 medidas que redefinió su enfoque migratorio. Esto incluyó el envío de 1,500 soldados adicionales a la frontera, la construcción de 13 kilómetros más de verja fronteriza y la creación de nuevas oficinas de control migratorio en todo el país. Estas acciones han sido acompañadas de un mayor monitoreo tecnológico y una nueva Procuraduría Especializada en Asuntos Migratorios, con el objetivo de abordar el tráfico ilícito de personas.
A pesar de los esfuerzos, los desafíos persisten y el control total de la frontera sigue siendo un reto significativo. Las estadísticas indican que, aunque las deportaciones han aumentado, esto no necesariamente refleja el éxito integral de la política migratoria. La implementación de las medidas ha tenido resultados dispares, y el futuro de esta estrategia dependerá del seguimiento y ajuste continuo de las acciones emprendidas.



