Decenas de residentes de La Guaira, Venezuela, se congregaron recientemente para rezar un Rosario en memoria de los fallecidos por el doble terremoto que azotó la región hace un mes. Aún sienten el temor y la incertidumbre, con muchos optando por dormir en carpas fuera de sus hogares debido a la angustia persistente. Mervin Tera, un peluquero de 44 años, compartió que la comunidad sigue lidiando con el miedo, sin saber qué les depara el futuro.
La tragedia dejó un saldo de nueve muertos en la zona, lo que llevó a los vecinos a rendir homenaje a sus seres queridos. Tera recordó cómo, justo antes del desastre, estaban celebrando el día de San Juan Bautista, disfrutando de la música y la alegría, cuando todo cambió abruptamente. Las heridas, tanto físicas como emocionales, aún no han sanado, y muchos continúan enfrentando las consecuencias.
La situación es alarmante, ya que hay un gran número de damnificados en La Lucha, donde se ha habilitado un albergue en una farmacia cercana, gracias al apoyo de la estatal petrolera PDVSA. Jesús Velásquez, otro residente, expresó su gratitud por la ayuda internacional, incluyendo el apoyo del presidente de El Salvador, Nayib Bukele. A pesar de su dolor por la pérdida de familiares, espera encontrar la fortaleza para seguir adelante.
La Guaira fue la más afectada por los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5, que dejaron un balance que asciende a 5,546 fallecidos, 16,740 heridos y cerca de 18,000 personas sin hogar. La región fue declarada zona de desastre y militarizada por orden del gobierno, pero el camino hacia la recuperación parece aún incierto, mientras los residentes buscan respuestas y consuelo en medio del caos.



