EEUU ha emergido como el principal proveedor de helio para Japón, Corea del Sur y Taiwán, tras las restricciones impuestas por China. Este cambio en el suministro se produce en un contexto de tensiones geopolíticas, específicamente por la guerra entre EEUU e Israel contra Irán. La medida de Pekín, que afecta de manera significativa a la industria de semiconductores, se enmarca en su reciente veto temporal a las exportaciones de helio, anunciado el 10 de julio bajo su Ley de Comercio Exterior.
El helio es crucial en la fabricación de chips, ya que se utiliza para enfriar obleas y en procesos como el grabado por plasma. En este panorama, Japón, Corea del Sur y Taiwán son actores clave, contando con gigantes como TSMC, Samsung y SK hynix, quienes están buscando redirigir sus fuentes de helio hacia Estados Unidos. Esta situación se agrava por la incertidumbre en la cadena de suministro asiática, especialmente ante el temor de un cierre en el estrecho de Ormuz, vital para la importación de gas natural y helio.
China, que produce menos del 15% del helio que consume, depende en gran medida de Catar, que representa aproximadamente un tercio de la oferta mundial. Esta dependencia ha llevado a estimaciones alarmantes, donde se indica que el país podría estar utilizando entre el 80% y el 90% de helio importado. La industria de semiconductores, que requiere grandes cantidades de helio para sus procesos de producción, se ve ahora en una posición complicada, forzando a países como Corea del Sur a aceptar precios más altos en contratos a largo plazo con proveedores estadounidenses.
La crisis actual no solo afecta el suministro de helio, sino que también resalta la creciente pugna geopolítica por recursos críticos en la industria tecnológica. A medida que la situación evoluciona, se espera que las dinámicas del mercado continúen cambiando, y que los proveedores estadounidenses se fortalezcan ante la escasez global de helio y otros materiales esenciales para la fabricación de semiconductores.



