El brote de ébola en la República Democrática del Congo ha dejado un saldo trágico de 1.916 muertes y más de 4.200 casos confirmados desde su declaración el 15 de mayo. Este alarmante aumento fue reportado por el Gobierno del país en un boletín reciente, actualizando la situación hasta el 7 de agosto. La tasa de letalidad se sitúa en un preocupante 45,5%, lo que subraya la gravedad de esta epidemia.
El epicentro de la crisis se localiza en la provincia de Ituri, donde se han concentrado el 86,5% de los casos. Además, otras provincias como Kivu del Norte, Kivu del Sur y Haut-Uélé también han sido afectadas. En este momento, 595 pacientes están en aislamiento o hospitalizados, mientras que 828 han logrado recuperarse, según lo indicado por el Ministerio de Comunicación congoleño.
La epidemia actual es la decimoséptima que enfrenta la RDC y se ha convertido en una de las más severas en la historia del país, superando los brotes anteriores en términos de contagios. A pesar de que la tasa de rastreo de contactos se mantiene en un 83,4%, la propagación del virus sigue siendo rápida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que la cepa involucrada es la de Bundibugyo, que puede tener una letalidad entre el 30% y el 50%.
A pesar de la gravedad de la situación, la epidemia está lejos de alcanzar los niveles de la crisis en África Occidental de 2014 a 2016, que dejó alrededor de 11.000 muertos. En la región de Ituri, el 28 de julio se declaró libre de ébola a la provincia limítrofe de Sudán del Sur, aunque la lucha contra esta enfermedad mortal continúa en el país. Se espera que nuevas informaciones sobre la evolución del brote sean publicadas en los próximos días.



