La famosa hipótesis de Riemann, un enigma matemático que ha permanecido sin solución desde 1859, ha sido objeto de un nuevo intento por parte de la inteligencia artificial Claude, desarrollada por Anthropic. Aunque no logró resolver el problema, el modelo hizo un hallazgo notable que ha llamado la atención de la comunidad matemática.
Jarred Sumner, un empleado de Anthropic sin una formación matemática especializada, fue quien le pidió a Claude que intentara abordar la hipótesis. A pesar de generar 650 ideas iniciales sin éxito, el modelo continuó trabajando durante día y medio, escribiendo scripts en Python y realizando verificaciones numéricas. Este esfuerzo culminó en un avance significativo en uno de los límites conocidos relacionados con la hipótesis, aumentando su porcentaje de efectividad del 41,6% al 67,2%.
El proceso fue un claro ejemplo de perseverancia; Sumner motivaba a Claude con simples frases como «sigue adelante». Esta interacción parece haber permitido que la IA utilizara más recursos computacionales para seguir explorando, lo que resultó en la conexión de varios trabajos matemáticos previos que, combinados, lograron superar un límite que había permanecido estático durante décadas. Este tipo de hallazgos pone de manifiesto cómo la IA puede ayudar a descubrir conexiones que los humanos han pasado por alto.
Un total de 31 millones de tokens fueron generados durante el experimento, aunque no se ha revelado el costo de este esfuerzo. Tras el hallazgo, los subagentes de Claude intentaron validar la nueva idea y confirmaron su originalidad revisando 54 estudios en arXiv. La comunidad matemática sigue observando la evolución de estos desarrollos, al tiempo que la hipótesis de Riemann continúa siendo un desafío sin solución definitiva.



