La Casa Blanca ha rechazado este miércoles cualquier indicio de desacuerdo entre el presidente Donald Trump y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en relación con la escasez de municiones en la guerra con Irán. Esta aclaración llega tras la publicación de un artículo en The Washington Post que sugería tensiones entre ambos funcionarios durante una reunión en Camp David.
Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, utilizó su cuenta de X para afirmar que las supuestas fricciones entre Trump y Hegseth «nunca sucedieron». Esta afirmación se produjo luego de que el diario reportara que Trump se mostró frustrado por no haber sido informado sobre la falta de municiones en Oriente Medio, especialmente misiles guiados y sistemas de defensa aérea, lo que habría influido en su decisión de cancelar ataques masivos en días recientes.
En su intervención, Leavitt destacó que estuvo presente en la reunión y enfatizó el aprecio que Trump tiene hacia Hegseth. A su vez, el Pentágono ha acelerado los esfuerzos para aumentar la producción de armamento, con empresas como Lockheed Martin y RTX en la mira para mejorar la fabricación de misiles y otras tecnologías defensivas, aunque se advierte que los resultados tangibles tomarán tiempo.
Por otra parte, la situación actual ha llevado al Pentágono a solicitar un presupuesto adicional de 67,000 millones de dólares para reabastecer y fortalecer la capacidad industrial de defensa. La incertidumbre sobre el impacto de la guerra con Irán continúa generando preocupación en torno a la preparación militar de Estados Unidos frente a otros conflictos potenciales, como con China y Rusia.



