La situación en Líbano se ha vuelto alarmante, con cerca de un millón de personas obligadas a abandonar sus hogares debido a la escalada de hostilidades entre Israel y Hizbulá desde el 2 de marzo. Este conflicto ha generado una crisis humanitaria que está afectando a miles de familias.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha dado la voz de alerta, señalando que la presión sobre los sistemas de asistencia es sin precedentes. Para enfrentar esta situación, la OIM ha solicitado 19 millones de dólares para poder atender a los afectados y ofrecerles la ayuda necesaria.
Las familias desplazadas enfrentan una dura realidad, pues muchos se encuentran en refugios saturados o durmiendo en la calle. La OIM resaltó que más de 128,000 personas están en refugios colectivos, pero la mayoría busca refugio en casas de familiares o en vehículos, lo que agrava aún más la crisis.
El contexto económico de Líbano ya era crítico, y este nuevo aumento de desplazados está ejerciendo presión sobre las infraestructuras y servicios. La OIM advierte que la situación podría empeorar si los enfrentamientos continúan, dejando a la comunidad internacional con la responsabilidad de actuar.

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